9/04/2007
EL VERDADERO PRECIO


El maestro le dijo: -Cuánto lo siento muchacho,
no puedo ayudarte, debo resolver primero mi
propio problema. Quizá después... -Y haciendo
una pausa agregó: -Si quisieras ayudarme tú a
mí, yo podría resolver este tema con más rapidez
y tal vez después pueda ayudar. -E... encantado
maestro -titubeó el joven, pero sintió que otra
vez era desvalorizado y sus necesidades
postergadas.

Bien -asintió el maestro. Se quitó un anillo que
llevaba puesto en el dedo pequeño de la mano
izquierda y se lo dio al muchacho, agregó:
Toma el caballo que está ahí afuera y cabalga
hasta el mercado. Debo vender este anillo
porque tengo que pagar una deuda.
Es necesario que obtengas por él la mayor suma
posible, pero no aceptes menos de una moneda
de oro. Vete y regresa lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó,
empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes.
Estos lo miraban con algún interés, hasta que el
joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro,
algunos reían, otros le daban vuelta la cara,
hasta que un viejito se tomó la molestia de
explicarle que una moneda de oro era muy
valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
Después de ofrecer su joya a todo el que se
cruzaba en su camino, y abatido por su fracaso,
montó su caballo y regresó. Entró a la habitación,
donde estaba el maestro, y le dijo: -Maestro, lo
siento pero no es posible conseguir lo que me
pediste. Quizá pudiera conseguir dos o tres
monedas de plata, pero no creo que pueda
engañar a nadie respecto al verdadero valor
del anillo.

Qué importante lo que dijiste, joven amigo
contestó sonriente el maestro -Debemos primero
saber el verdadero valor del anillo. Vuelve a
montar y vete al joyero. Quién mejor que él
para saberlo. Dile que quisieras vender el anillo
y pregúntale cuánto te da por él. No importa
lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí
con mi anillo.

Llegó a la joyería, el joyero examinó el anillo
a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó,
y luego dijo: -Dile al maestro, muchacho, que
si lo quiere vender ya, no puedo darle más que
58 monedas de oro por su anillo. -58 monedas?!
exclamó el joven. -Sí -replicó el joyero -Yo sé
que con tiempo podríamos obtener por él cerca
de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es
urgente... El joven corrió emocionado a casa
del maestro a contarle lo sucedido.
Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo
Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y
única. Y como tal, sólo puede evaluarte
verdaderamente un experto. ¿Qué haces por
la vida pretendiendo que cualquiera descubra
tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a
ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano
izquierda.

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Escrito por Mente Cuerpo Y Emociones @ 9/04/2007 04:52:00 p.m.  
1 Comentarios:
  • At 9/05/2007 7:13 p.m., Blogger Gabby said…

    Hola!
    Solo quería felicitarte por tu pagina, blog, que esta super padre, me gusta mucho los temas que has tratado aqui... Así que te invito a ver el mio para que lo cheques tal vez nos podamos dar unos cuantos consejillos, graciaaaaaaas
    bye

    Gabbys!

    http://gabbyarciniega.blogspot.com

     
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